Gran polémica ha causado en el departamento caldense los bajos resultados en beneficios económicos que antes hicieron que ésta región fuera considera como un lugar próspero y adecuado para vivir, pero dista mucho aquella realidad de la situación actual de la región que incómodamente tiene las tasas de desempleo más altas del país, pero éste es sólo uno de los motivos por los cuales la situación en Caldas ha tomado visos más oscuros.
Un manto de duda se puesto sobre actual gestión del gobernador Mario Aristizábal debido a las constantes denuncias que se han dado a conocer por los diferentes medios de comunicación, primero del departamento y más recientemente en la revista Semana, en la cual Maria Jimena Duzán denuncia el cuestionable comportamiento del gobernador Aristizábal y la cúpula que se mueve detrás de él.
Poco o nada es lo que ha hecho alguien para dar a conocer el manejo de la empresa más grande del Departamento, la Industria Licorera de Caldas (ILC) en manos de un personaje que a lo largo de su carrera pública se ha visto envuelto en hechos que ponen en tela de juicio su proceder público y con esto me refiero a Carlos Arturo Fehó Moncada. Recientemente la Contraloría General de la Nación reveló un informe en el cual daban una somera mirada al comportamiento de la (ILC) en el cual revelaban que en los últimos años esta destilera arrojaba pérdidas por más de 2.500 millones de pesos y otras pérdidas por conceptos de exportación de productos que jamás aparecieron en los balances de la empresa en cuestión.
Hace poco (días) una importante emisora de noticias citó a los personajes anteriormente mencionados (Aristizábal y Fehó) a una emisión, en el cual la periodista le pregunta al gobernador que es lo qué pasa en el departamento y, él entre el descaro y la conchudez se atrevió a responder que él había llegado a desaterrar del poder a la tradicional clase política del departamento, conformado por familias muy poderosas, acto seguido y en contra pregunta Vicky Dávila le pide que mencione los apellidos de “esas familias tan poderosas” que tanto mal le han causados al Departamento y el Señor Aristizábal responde que no iba a decir nombres.
Pero la perla de este hecho no es la negativa del funcionario a dar a conocer nombres de las tradicionales familias políticas de la región, no, sino que ante más de 150 personas en el auditorio y quién sabe ante cuántos miles de colombianos más, el Sr Aristizábal dice que la periodista Maria Jimena Duzán “está desinformada”.
Habrase visto tal descaro, de tan oscuro servidor intentar meterles los dedos a la boca a los caldenses, sabiendo que en ámbito regional ya han salido a la luz el manejo irregular de supuestas ofertas públicas, que de la noche a la mañana se cambian a licitaciones públicas, en dónde el trámite de adjudicación se hizo solamente en un día. Pero las buenas acciones del Aristizábal no han parado en la agilidad para la adjudicación de obras en la ciudad, no. También espero a que Fehó Moncada saliera de investigaciones para que de una forma, u otra gerenciara la (ILC).
No digo que la periodista le falte información para hacer este tipo de denuncias, pues no es vano que ella se ha ganado su buen nombre a punta de arduas investigaciones, y en este caso ella sabe que en Caldas hay una olla podrida que apenas alguien se esta atreviendo a destapar y, con el paso del tiempo muchas cosas son las que los colombianos se van a dar cuenta de la triste realidad de un pujante Departamento.
Si bien es cierto que la legislación colombiana ha dado herramientas para que los ciudadanos hagan uso de figuras legales para acceder a la información, pocos son los que las conocen y saben hacer uso de ellas y por esa falta de cultura en cuanto al uso de los mecanismos de acceso a la información es que el patrimonio público se ve saqueado por avivatos disfrazados de próceres.
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