Asi lo veo yo


Daniel Coronell  es el periodista más leído por la clase dirigente de este país y es que sus denuncias han sacado ampolla en las altas esferas del poder en Colombia, no obstante se ha convertido en la piedra en el zapato hasta ese entonces  presidente Uribe, las denuncias que hizo sobre las zonas francas que favorecían a los hijos del ex mandatario, la supuesta relación de Uribe con Pablo Escobar, las chuzadas del DAS a rivales políticos, periodistas entre otros, hacen del Director de Noticias Uno un personaje que dificulta ya darle en la cabeza los colombianos. Exiliado durante dos años, amenazado de muerte lo hacen objetivo de quienes con la violencia quieren tapar lo que hace la clase dirigente colombiana.
En Colombia decir lo que pasa en los extramuros de la sociedad es sinónimo de colgarse la lápida, pero a diferencia de muchos periodistas, Coronell no sólo se ha quedado en la denuncia impresa, no, tiene como sustentar  lo que dice y escribe, tiene pruebas verídicas, reales y lo más importante: Vivas. Pienso que el derecho a la información debe mezclarse con algo de periodismo cívico, ese que traspasa las fronteras de la denuncia y hace que la sociedad se inmiscuya con los asuntos que les atañen a las comunidades.
Lo que le duele a muchos de los caciques políticos colombianos es que hay alguien dispuesto a decir lo que no se puede comprar, pues no es secreto para nadie que unión entre los medios de comunicación y la clase política han cubierto con un velo la realidad de Colombia. Infortunadamente, hay una maléfica unión entre un gran grupo económico y otro político que sólo deja ver lo que a ellos les importa, de resto, que nosotros sigamos como los caballos que ven sólo a donde el jinete quiera que vea.
Pasar de  una actitud pasiva a una activa, puede convertirse en la herramienta que permita a la sociedad apoderarse de ese espacio que sólo les pertenece a los colombianos que ejercen el derecho al voto, mas no a quienes nos representan de manera equivocada los poderes del estado. (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). La información que nos llega a  en la mayoría de los casos no nos  muestra los engranajes de la sociedad.
El derecho que tenemos de recibir información no debe ser coartado por quienes gobiernan, culturalmente somos personas que se apegan a falsos ídolos, se hacen ver como si fueran los mecías de la Nación, que llegan a salvarlos de los “guerrillos o paras”  a este fenómeno le sumamos el apoyo de grandes capitales y se empieza a concentrar el poder en una sola persona. Entonces será el tiempo en darle la razón a quienes el pasado se rasgaban las vestiduras por defender los vicios políticos de esta sociedad, sólo él dirá si hablar sobre   los tapados políticos a tiempo no hubieran mejorado las cosas.
El derecho a ser informado no sobrepasa el derecho a la buena honra y nombre, y por más garantías que ofrezcan de que existe la libertad de prensa queda en entredicho lo que el Estado hace por apoyar a quienes hablan con la verdad. Hoy hasta se ve mancillado el buen nombre con calificativos vulgares en plena emisión de radio, si el entonces presidente Uribe, máxima figura pública del estado no respeta a los periodistas qué se puede esperar de los demás.

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